Por: Alfredo J. Pinilla A.

A priori, era la oportunidad que todos vimos muy de cerca, ese momento que creíamos justo y necesario; pero esto del fútbol es algo más que entrenamientos, es algo más que físico y es algo más que “22 manes atrás de un balón” (como dice mi mamá).

En mi concepto, Colombia arrancó la Copa América como cuando sale la bola en la ruleta, arrasando con todo lo que se apareciera en el camino, afrontando un primer partido como esa “final de Champions” desde lo mental y desde lo físico; me imagino que no hay mayor motivación que intentar parar al mejor jugador del mundo y mejor aún, cuando logras hacerlo. Pero yendo al final de la historia, vimos a una Colombia, aunque fuerte, la vimos desde lo mental como cuando ya se está deteniendo esa bola en la ruleta, sin llegadas, sin ideas, intentando contrarrestar a un gran equipo chileno, que luchó de principio a fin y con méritos, lo que es al final un mentiroso marcador a mi parecer, porque yéndonos a la razón y a lo justo, el equipo ‘Austral’ debió ganarlo en los 90 minutos.

Los penales

Muchos conocedores dicen que cuando un partido llega a instancias de penales, ya se trata de algo netamente de azar; yo difiero un poco en esta afirmación, porque si bien, es algo incierto, hoy en día ningún equipo competitivo deja los tiros desde el punto penal a la improvisación. Con esto me refiero a que muy seguramente el joven Tesillo “embocó” todas las penas máximas que tiró en los entrenamientos, pero no puede patear el tan importante QUINTO PENAL, un muchacho que apenas está haciendo su debut con la selección en una competición tan importante.

Ahí es cuando uno se pregunta: ¿Dónde estuvo Duvan?, ¿Dónde estuvo Davinson?, ¿Dónde estuvo el mismo Ospina?, para decir: “YO PATEO EL 5TO PENAL PROFE, SIENTO QUE ESA RESPONSABILIDAD LA DEBO ASUMIR YO”.

No dudo en ningún momento las capacidades de Tesillo para jugar al fútbol y mucho menos para patear un penal, pero si digo que esos 12 pasos no se sienten tan cerca cuando hay tanta presión de por medio, cuando hay tantas cosas en la cabeza de quien patea y es por eso, que solo los grandes lo hacen ver tan natural tan fácil, como también, solo quien lo patea lo falla.

Hay algo que se llama creerse el cuento, hay algo que se llama JERARQUÍA y para mí, ni nos creímos el cuento, ni tuvimos jerarquía al cobrar los penales contra una Chile, que hoy considero que es favorita.

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